Querido tú
Querido tú:
Te extraño. Tan simple y sencillo, te extraño.
Hoy salí a caminar temprano por la mañana y decidí sentarme en un parque solitario, muy bonito por cierto. Lo primero que pensé fue en lo maravilloso que hubiese sido encontrar aquel lugar contigo.
"Te extraño" le solté al aire, en un susurro triste que hacía tiempo no podía sacar de mi garganta. Deje el viento se lleve cada letra de aquella frase, remarcando con fuerzas mis inútiles ganas de saber de ti.
Previsiblemente un nudo se formó en mi pecho y cual desgarro instantáneo, ahogué un sollozo.
¿Cuánto había pasado ya? ¿Tres meses?
Haciendo lo imposible para no comenzar a la lagrimear en ese lugar, trague saliva y me recosté sobre mi asiento, tapándome la cara con los brazos y deseando que estuvieras aquí. Claramente tenía que evitar que algún curioso que pasara por allí me viera inundar de tristeza ese bonito ambiente que tenía la plaza.
Inmediatamente sentí la nostalgia de aquel sentimiento, puesto que aun estando conmigo deseaba que estuvieses de verdad. Estúpida distancia. Si soy sincera conmigo misma tengo que aceptar que nunca estuviste conmigo en realidad. Solo fue un amor separado por kilómetros que irónicamente no fueron el motivo por el que se terminó algo que nunca llegó a comenzar.
Qué cliché el amor a distancia ¿verdad?
Vos usabas mucho la palabra "cliché" ahora que recuerdo. Eso me hace sonreír a veces, pensar cada tanto en aquellas idioteces que nos dedicamos.
¿Sabes? Ahora, escribiendo esto, no tengo ganas de llorar. Sacando nuevamente mis sentimientos, pienso que no debo ni puedo darme el lujo de seguir llorándonos. Soy yo la que comete continuamente el error más grande al pensarte, la que inunda su mente cada tanto con un maremoto de recuerdos. De vos, de mí, de vos y yo juntos y separados al mismo tiempo. Mirando la luna desde distintos lugares, a cientos de kilómetros pero unidos por el amor que nos tuvimos en aquellos lejanos tiempos.
Hay días que puedo escuchar tu dulce voz hablándome a la distancia, aquella que no te gustaba por ser tan fina pero que rezaba los más dulces "te quiero" que jamás escuché en mi vida. También puedo visualizar aquellos mensajes tiernos antes de dormir, las palabras dulces y tu amabilidad cuando el mundo era cruel conmigo. Lamento muchísimo haber perdido todo aquello por no haber sido directa cuando pude.
Pero ¿sabes? No voy a llorar. O al menos no hasta que termine esta carta.
Esta mañana también sentí un aroma que me partió el corazón apenas lo sentí. No sé de dónde provino, pero lo sentí, ese olor a limón, a ácido... como tu persona. Ese aroma que nunca pude sentir en persona pero siempre imaginé, debido a tu personalidad. Ácido, pero dulce, como nadie, como ninguno. Sí, debes estar pensando que me volví loca.
Pero es que cada cosa que pienso y rememoro cuando te tengo presente me hace entristecer, me hace sentir una cobarde, pensar que jamás tuve la oportunidad de verte, jamás tuve aquel gusto. Más allá de una foto perdida en la memoria de mi viejo celular, o un video mágico en la que resonaba una y otra vez la melodía de tu guitarra acompañada de tu tierna voz cantando con vergüenza mientras intentabas mantener la compostura con un cuerpo tenso y una boca apretada cuando no cantabas.
Oh dios, qué recuerdos. ¿Cómo es posible que tan solo escribirlo me parta en dos el corazón?
Ahí vienen las preguntas... ¿vos no te las haces? ¿Qué hubiese sucedido si no te perdía? ¿Seguirías aquí, ahora? ¿Serías mi única compañía en mi habitual soledad? ¿O habrías encontrado otra excusa para huir?
No, no te enojes por favor. No te culpo, no culpo ni me siento enojada por cada vez que intentaste alejarte de mí, puesto que tenías más de mil y un motivos para hacerlo. Haberme equivocada hizo que pague el precio que correspondía y ahora tu ausencia duele y pesa mucho en mi espalda.
Esas noches de insomnio en las que me acompañabas, ahora son solamente el silencio y yo. Nuestras interminables charlas están perdidas en mi memoria y quizás la tuya, si es que en algún momento del día se te ocurre acordarte de mí.
¿Por qué fui tan cobarde?
Te extraño más que nunca. Más que ayer y menos que mañana...
Pienso una y otra vez en cuanto deseo volver a contactarte. Incluso debo pelear contra mis manos temblorosas cuando les impido llamarte, buscarte, enviarte un mensaje. Por ello decidí hacer esto, escribirle una carta a esa persona que ya no sos, que ya no está, que se fue con la otra yo cuando rompimos nuestro amor. Después de todo lo que supe de vos, sé que no puedo romper tu intento de sobrevivir, de alejarte de mí y defenderte del resto para que no vuelvan a lastimarte.
No te preocupes, sé que no debo, que no puedo. Lo único para lo que serví toda mi vida es para poder reconocer mis errores y sé, que si volviera a buscarte te haría daño. Y dicen que el que ama sinceramente, debe dejar ir.
Nunca me voy a olvidar de vos. Mi corazón nunca se va a olvidar de lo que sintió con vos, nunca. Siempre vas a ser aquello que te prometí que eras para mí, la mejor historia que me inventé. Tanto amor, tantos sentimientos que salían de aquellas palabras enviadas a través de un celular me duelen demasiado, y me resulta imposible entender por qué todo termino de esa manera ¿sabes?
Pero ya no importa, ya no queda nada de nosotros dos. De aquellos idiotas embelesados por la ilusión.
Quizás me cueste mucho poder despedirme realmente de vos. De tu amor y tus recuerdos. Pero si puedo desearte paz, felicidad y mucho, mucho amor. Desde este punto del país, más lejos que nunca, te deseo lo mejor siempre. Extrañándote en el silencio.
Sé que esta carta no tiene sentido, sé que en realidad no es ni siquiera una carta verdadera. Es un papel escrito para mi amor invisible, un sinsentido de recuerdos enviadas a la nada, a quien no la leerá jamás. Sé que jamás sabrás que a pesar del tiempo aún te extraño, te extraño más que a nada amigo mío, aquel amigo que nunca lo fue en realidad porque eras mucho más. Te extraño más que nunca y no te puedo olvidar. Que seas feliz, pinche guión torcido.

0 comentarios